Me guías como si fuera tu obediente devota, susurrándome exactamente qué hacer
Enciendes la luz del pasillo con tu andar
“Rojo a la derecha” me dices sin siquiera mirar
Las puertas giran y el piso se invierte, los pájaros del propio paraíso alzan vuelo
Y ríes entre las ráfagas de seda ardiente
¿A dónde crees que vas? Espera a que cuente siete, espera pacientemente
Dibujaré un mundo de sensaciones en un dos por tres
Mientras las gotas de la noche se escabullen desde tu cuello hasta tus pies
Los gritos de gozo se enredan en las telarañas de tus labios
No lo puedes decir, no…
Construyendo castillos en el aire vamos en espiral, tres susurros se despiertan en tu garganta
Y el reloj se mantiene inmóvil…en la habitación 903
El silencio hace eco en los rincones “¿nos hemos encontrado antes?”
No, esto no es posible…
Eres un ángel con alas corroídas por el tiempo
Cubres mis ojos con los destintados sueños del ayer, me siento sola
¿Quién eres? Nadie se refleja en el espejo de mis pensamientos
Cuatro fragancias se despiertan en tu acalorada piel junto con el sonido de la exasperada respiración
Absorbe todo de mí, dame a cambio tu esplendor
Entrégame lo que se refleja en tus pupilas
Las desnudas formas a contra luz están matándome
No me hagas despertar
Seis son las lágrimas que has de derramar
¿Has estado todo este tiempo esperándome en la habitación 903?
No necesitas seguir buscando entre las sombras, siempre he estado aquí
Cuidándote desde la delgada línea entre donde estamos y la realidad
Cinco besos, es demasiado tarde para echarse atrás
Y si abres los ojos, nunca podrás regresar…
La hora sigue impasible en la habitación 903
Publicado por
Isabel B. Muradas
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