Hay un fondo en las aguas del océano
pero no un final para mi deseo
Y ya no existen palabras, sólo la verdad ocultándose tras los suspiros
Que mueren en la cueva que todo quema, que todo consume
Bajo tus uñas, entre tus labios
A medida que seguimos las huellas de la luna construímos nuestro pequeño paraíso
Huyendo de la crudeza del invierno
Me doy a la tarea de perseguir el calor remanente en tu piel
Probando cada gota cual mujer sedienta
Existe solo una fuente que puede saciarme
Sigo el rocío de la noche sobre tu cuello como mi mapa al mismo edén
Y me enredo en el espacio de tus dedos, con esas caricias que desnudan mi mente
Aspirando lentamente el almizcle del ambiente...
El mundo nunca entenderá que me hago fuerte entre tus brazos
Escuchando las llamas crujir me transporto a una quimera
Que tiene el sabor de tu boca mezclado con el amargo licor
Y el sudor que resbala por las siluetas de tu cuerpo
Qué frágil se siente el amanecer cuando descansa sobre tus hombros
Publicado por
Isabel B. Muradas
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