Tal vez mi problema es no saber caminar sin mirar atrás
¿Cómo pudo el rencor adueñarse así de mí?
Veo la noche y las luces a lo lejos, se difuminan entre la distancia y el tiempo
¿Qué hay detrás de los árboles?
¿Qué historias se ocultan bajo los tejados?
¿Qué hay delante estas rejas?
El viento susurra mi nombre
Los secretos llaman
¿Qué hay después de la frontera? ¿a qué sabrá la libertad?
¿Será el mundo tan cruel como mencionas, o contendrá las maravillas que me esperan?
Quizás sean sus ojos la respuesta
En el negro de sus pupilas
Y resguardado en sus pestañas
Se encuentra el motivo y la razón
¿Será entonces su voz el tentador determinante?
¿Podrían ser sus caricias el perfecto justificante?
Y si en sus manos está el alivio al dolor y la agonía
¿Por qué no atreverse a salir de la desdicha?
No he de estancarme en esto
Y resignarme a vivir sin mi lucero
Se encuentra sobrepasando las murallas y montañas, resistiendo la furia de las olas, bajo el mismo cielo
Mirando las mismas estrellas.
Publicado por
Isabel B. Muradas

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