Como alma errante vago por el mundo, mi techo es el cielo, mi familia las estrellas, mi subsistencia mis fantasías y mi historia mi dolor.
Me he dado cuenta de que no pertenezco a ningún lado, mucho menos a nadie, el universo es mi casa, mi credo es el amor, mi corazón no tiene Dios y mis alas no tienen límites.
Publicado por
Isabel B. Muradas

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