Escondido muy adentro de mí, hay llamas crecientes devorando mi pureza...
La convierten en cenizas, la irónica frialdad del sentimiento que corrompe mis principios...
La imagen de sus manos recorrendo mis sinuosas curvas invade mi alma y eriza mi piel, profanando mi orgullo, abrasador pecado que arde en mi sangre y convierte mi cuerpo a su voluntad
Si he dejado atrás la ingenuidad, espero haya la benevolencia tal para perdonar mi comportamiento, si en sus ojos arde el sol y me invade el deseo de poseerlo...
Atraparlo entre mis caricias, arañarlo con mis uñas, fundirme en su cuerpo y alcanzar su alma...
El control se escapa como arena entre mis dedos, sucio e impuro deseo
Besos que pretenden adueñarse de sus labios, el apetito creciente de robar su piel
Desvergonzada lascivia, ¿será instinto animal?... mis caderas encendiendo las suyas, extraño ritual en el que pretendo tener el control, respiro su aliento, aprieto su cuerpo
Peligro excitante, no me recuerdes que sentiré culpa al día siguiente... simplemente... déjate llevar...
Publicado por
Isabel B. Muradas

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